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 Nació en Alba de Tormes (Salamanca) el día 10 de Noviembre de 1840.

ALBA, amanecer, sonrisa y esperanza para nosotras, de TORMES, río que lleva en sus aguas Vida y alegría. Quiso Dios marcarnos con estas señales ya en nuestro origen remoto, y nuestro deseo ha sido conservarlas y acrecentarlas a través de más de un siglo de existencia. M.Teresa A.

Destinado desde los primeros años de su vida religiosa a distintos ministerios apostólicos en Cuba, movido por su ardiente celo por la "salvación de las almas", fundó la Congregación de las Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, actuando de co-fundadoras cinco Celadoras del "Apostolado de la Oración", Asociación de la que fue entusiasta promotor.

En su vida y escritos , dejó la impronta de un espíritu genuinamente Ignaciano: humildad, mansedumbre, obediencia, entrega incondicional a la voluntad y "mayor gloria de Dios".

Sus deseos para el Instituto fueron siempre los que la Iglesia fuera marcando a través del tiempo, por eso desde nuestro corazón de hijas pensamos que con el Papa Juan Pablo II no diría que "Debemos aprender cuáles son los signos de los tiempos, cual es la gracia del Señor, que Él nos ofrece ahora y en cada contexto de este presente histórico".

Le escucharíamos decir: Estoy seguro de que la Congregación, en un incesante esfuerzo renovador, oirá la voz que el Espíritu hace escuchar hoy a la Iglesia. Creo que una efectiva pluralidad es enriquecedora del bien común, y muy conveniente para la unidad de la Congregación.

Vuestra Consagración implica tácitamente el seguimiento de Jesús; pero no sólo por eso seguiréis a Jesús "pobre y humilde", sino que tendréis que descubrir por vosotras misma el sentido de la pobreza y humildad. ("Un historia de Esperanza",  M.Teresa Azcona)

No busquéis para vosotras , ni aún para el Instituto, el renombre y el prestigio. eso sería una riqueza. No es el "tener", sino el "ser" lo que dará sentido a vuestra vida. Vivid compartiendo con el necesitado, no solo los bienes materiales, sino vuestro tiempo, vuestras aptitudes, vuestro amor, pues el amor a los pobres ha de ser el distintivo de la religiosa del Apostolado. Desterrad a toda costa el egoísmo.

La Congregación tiene que formarse siempre sobre la base de mujeres llenas del Espíritu de Dios, que hayan tenido un encuentro directo con Cristo. Dios mira al fondo de los corazones en los que hayáis sabido despertar deseos de justicia, de amor, de fraternidad.

Vuestro comportamiento comunitario requiere la existencia de ciertos valores humanos que son base de la libertad y la alegría, y de muchas virtudes necesarias para el convivir fraterno. Debe existir en vosotras una llamada de Dios para vivir en soledad, y  una llamada de los hombres para vivir esa soledad en compañía . Vuestra base: el Evangelio; vuestra consulta: la oración, en un encuentro real y profundo con Cristo; vuestra vida: La Eucaristía. Uniendo estas tres referencias, encontraréis cuanto quiere deciros mi corazón.

Vuestra Congregación es obra de Dios hecha con sabiduría; conservadla siguiendo el sendero que Él os señala. Esa es vuestra senda. Andadla junto a María, pues Ella fue la criatura que más de cerca siguió a Jesús en el cumplimiento de su voluntad.

He visto intervenir a Dios en cada momento de vuestra Historia, y en cada paso ha quedado construido un futuro que es el presente que os toca hoy vivir. "Vivir", dar vida con amor, y dar la propia vida, si preciso fuera, para que el Apostolado siga siendo siempre "El Apostolado". Para que vosotras, viviendo en Iglesia, como mujeres consagradas, con humildad, con sencillez, en pobreza, al lado de la justicia, con amor, con esperanza, seáis los apóstoles del amor de Cristo a los hombres de cada época que os toque vivir, construyendo Reino e historia.

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